Elementos a considerar para reducir costos

Los tratados de libre comercio, la apertura comercial y la actual crisis están obligando a las empresas a ser cada vez más competitivas, es decir ofrecer productos y servicios de mayor calidad, con innovación, que respondan a las necesidades de los clientes y a su vez apoyadas por una organización y procesos cada vez más eficientes y productivos.

Ante este nuevo entorno las empresas que desean mantenerse deberán seguir compitiendo en el mercado local e internacional y para ello deben indudablemente replantear la manera en que están operando, redefiniendo no solo su estrategia a mediano y largo plazo, sino además alineando su organización a esta visión.

Los cambios que generan más beneficios están asociados con el replanteamiento del modelo operativo de la empresa. Es decir, la redefinición de su estructura organizacional, la redefinición de roles y funciones de áreas claves, la concentración y especialización de recursos críticos y la evaluación de oportunidades de tercerización de ciertos procesos, entre otros.

El cambio del modelo operativo también está asociado a la búsqueda continua de reducción de costos, como un mecanismo para aumentar la competitividad de la empresa. Para muchos sectores de la industria y el comercio, el costo del personal representa más de un 60% del costo operativo, por esta razón no es de extrañar que muchas de las iniciativas de reducción de costos estén directamente relacionadas con la reducción de personal.

Por esta razón es recomendable que las restructuraciones organizacionales sigan tres fases: la evaluación de la organización, la evaluación del talento y como última  fase la selección del personal y su puesta en marcha.

En la primera fase, la evaluación de la organización busca identificar y analizar los indicadores de eficiencia y productividad en la organización un ejemplo: ingresos por empleado, costo de compensación por empleado, ámbito de control de los niveles ejecutivos, etc.) y de ser posible compararlos con indicadores de otras empresas de la misma rama.

Esta fase debe además permitir medir a las unidades de acuerdo con su contribución al negocio, lo cual debe resultar en metas de reducción que estén diseñadas a la medida para cada unidad organizacional. En vez de aplicar recortes del 10% del presupuesto a todas las unidades, se puede hacer recortes en unidades que agregan menos valor.

Es importante señalar que este estudio podrá determinar si ciertas áreas, por el contrario, necesitan reforzarse para generar más valor y así incrementar los ingresos de la empresa. Esto a su vez podrá abrir nuevas plazas, permitiendo así relocalizar al personal clave que está trabajando en áreas que agregan poco valor al negocio.

Como segunda fase se debe proceder a realizar la evaluación del talento de la organización. De esta manera la empresa evalúa a las personas de acuerdo con las competencias críticas para el crecimiento del negocio.

La compañía debe evaluar al talento de acuerdo con las competencias que estén directamente asociadas a un mejor desempeño y que a su vez estén alineadas con la estrategia de la empresa. Los resultados de esta evaluación, combinados con los resultados históricos del desempeño de las personas, podrán dar una base sólida para tomar decisiones informadas en cuanto a retención del talento y posterior desarrollo profesional dentro de la misma empresa.

 

En caso de que la cultura y las políticas de su empresa no promuevan los recortes de personal, la reubicación del personal clave en roles y funciones que agregan más valor, sin duda contribuirá a aumentar la competitividad de su negocio. Para ejecutar de manera efectiva estas iniciativas es necesario realizar una comunicación constante, clara y bien estructurada, así como un proceso de gestión de cambio adecuado.

A su vez es importante designar a los “dueños” de estas iniciativas, con fechas y metas que permitan dar seguimiento a los programas y a su efectividad. Y nunca está de más el reseñar, como condición indispensable para el éxito, el pleno involucramiento de los más altos niveles directivos y gerenciales en estos procesos de cambio.

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